
Algo que hemos de tener en cuenta cuando hablamos de un síntoma físico es que un síntoma físico puede ser provocado por muchas razones distintas, a veces incluso por una combinación de ellas. Dentro de los factores que pueden influir en los mismos, se ha podido demostrar científicamente que nuestros estados emocionales y la forma en la que percibimos y gestionamos nuestras experiencias y relaciones interpersonales, afectan a nuestro estado físico, sobre todo cuando hablamos de enfermedades psicosomáticas.
También es importante mencionar que un síntoma físico nos puede estar avisando de nuestros procesos a un nivel inconsciente; en muchas ocasiones es una solución biológica que nuestro cuerpo nos da a un estrés que se ha prolongado durante mucho tiempo y que no hemos sabido gestionar desde un equilibrio.
Primero comprendamos: ¿Qué es la ansiedad?
La ansiedad es una respuesta natural del cuerpo ante situaciones de estrés. Es una sensación de miedo o preocupación sobre lo que está por venir. En pequeñas dosis, la ansiedad puede ser útil, ya que nos ayuda a mantenernos alerta y preparados para enfrentar desafíos. Sin embargo, cuando la ansiedad se vuelve constante o abrumadora, puede interferir con la vida diaria y convertirse en un trastorno.
¿Síntomas de la ansiedad?
Los síntomas de la ansiedad pueden variar de una persona a otra, pero algunos de los más comunes incluyen:
¿Cuáles son algunas de las características de las personas con ansiedad o con una predisposición a experimentarla?
Las personas que tienen ansiedad, o pueden tenerla, presentan ciertas características comunes. Aquí mencionamos algunas de ellas; eso no quiere decir que se tengan que tener todas.
¿Enemiga o aliada?
Muchas de las personas que han padecido este síntoma físico lo consideran como algo “negativo” que en ocasiones incluso quieren “ocultar”. Temen que los demás les puedan ver y, sobre todo, les puedan juzgar por ello o no les crean.
Sin embargo, la ansiedad es más un aliado que un enemigo, aunque sus síntomas nos puedan hacer sentir mal y que de pronto “perdemos el control” de nuestras vidas. Como he mencionado anteriormente, en ocasiones los síntomas físicos son soluciones biológicas, y la ansiedad sería una de ellas, puesto que a lo que nos invita es a “pararnos”, detener el ritmo de vida que podemos estar llevando, centrarnos en nosotros mismos dándonos un tiempo que de otra manera no nos hubiéramos dado, aprender a delegar en los demás las diferentes responsabilidades que hasta entonces parecía que nadie las podía asumir y comprender así que cada uno de nosotros tiene derecho a bajar el ritmo, priorizarse y dar a cada uno la responsabilidad que le toca.
Las personas que perciben y gestionan la vida desde esos filtros pueden venir condicionadas por cierta información que se guarda en el inconsciente desde el momento en que nacemos, en ocasiones incluso antes. Creencias limitantes, lealtades familiares, condicionamientos bloqueantes… Acceder a esa información y comprender que hay detrás de esos comportamientos puede ayudar a que esas experiencias las vivamos desde un mayor equilibrio, y que aquellos aspectos que hasta entonces generaban ansiedad, pasen a ser simples experiencias que podremos gestionar.
¿Quieres saber cómo convertir la ansiedad en tu aliada en lugar de tu enemiga? ¿Cansado de sentirte abrumado por la ansiedad?
Te ofrecemos un espacio seguro y confidencial para explorar tus emociones y desarrollar estrategias de afrontamiento efectivas. ¡Comencemos este viaje juntos!